Está llegando la Semana Grande para el cristiano. Estamos acostumbrados a vivir la Semana Santa como un batiburrillo de procesiones, imágenes y celebraciones vacías, muchas veces de contenido. El salmo 17 dice: "En el templo se escuchó mi voz, clamé por ti en mi angustia; extendiste tu mano y no caí ". Cristo es la roca que nos salva, debemos aprender que la vida del cristiano se refleja y es signo de lo acontecido el Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Resurrección. Debemos aprender a vivir cada día con la alegría de la proclamación del evangelio teñido de rojo por la sangre del Cordero inmolado, que da su vida en silencio por nuestra salvación. Isaías dice en su cuarto canto del siervo de Yavé: "Fue entregado como Cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, que se entrega y permanece muda".Hermanos, si Cristo, como humano que se hizo, fue capaz de dar la vida por el sufriente, por el pobre, por el pecador y por ti, como nosotros no vamos a dar la vida por y para Cristo. Aprendamos hermanos en esta Cuaresma, el verdadero significado de sacrificio, y pongámoslo en práctica en nuestra vida cotidiana.
Por tu perdón
Por tu perdón Señor
te dimos muerte
y una espina en tu frente
que clama en tu dolor.
Señor, no lo entiendo
solo en mi cuerpo debe existir
la marca de tu sufrir
que en vez del tuyo, el mio vendo.
Eternamente te ensalzaré
porque en el dolor Tu boca exclamó:
-Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen-
Gracias Señor por tu perdón,
y que por tu pura resurrección
alcancemos sin dilación
la vida eterna que Tu muerte nos ofreció.
Fco. Machado
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